Contextualizaciones
En este espacio te contaré algo que jamás describí en ninguno de mis libros ni en el Blog. Considero que será sanador para mí hablar abiertamente de todo ello y creo que podrá ayudar a muchas otras personas a prevenir un sufrimiento que nadie se merece, a decidir pararlo y a buscar ayuda inmediatamente, si se reconoce en la experiencia que yo viví, para evitar sostener las secuelas que debí cargar por muchos años tras la experiencia, y las otras múltiples experiencias de que van acompañadas si no son tratadas.
A día de hoy, muchos de nosotros podemos conocer muchos conceptos y experiencias de vida, laborales y relacionales que nos pueden hacer la vida muy complicada.
Gracias al incremento de la divulgación en muchos medios sobre temas de salud mental, podemos tener al alcance de la mano mucha información que otras personas más maduras, como es mi caso, no pudimos tener en momentos importantes de nuestras vidas.
La Incomprensión inicial de la Experiencia concreta que describiré se podría unir a la FALTA:
- de autocomprensión,
- de capacidad de gestión de la adversidad vivida,
- de la capacidad de gestión de los retos posteriores,
- del trastorno de estrés postraumático,
- de los bloqueos que surgen tras tales experiencias…
- E incluso, de la perpetuación de ciertos conflictos internos que pudieran darse en tales casos, desvirtuando el concepto personal, el autoconcepto, y la dificultad para reconocer las capacidades propias en siguientes nuevas experiencias.
El mayor y más común error ante ello es que la persona que vive un trauma se defina:
- mediante las consecuencias de tales experiencias negativas,
- o bien, mediante las definiciones de terceros cargadas de faltas de respeto, que serán realizadas por quienes no comprendan las consecuencias que dejó en tal persona la experiencias, ni comprendan la experiencia pasada, y que a su vez actúen ataques, ofensas y faltas de respeto, en vez de apoyo.
Lo cierto es que pude conocer de primera mano que, en muchos casos, tampoco los profesionales de la salud mental tenían la capacidad de ver en perspectiva los bloqueos y causas en tales personas, y podían llegar a sacar falsas y erróneas conclusiones, que perjudicaban a los clientes más que apoyarles y que beneficiarles.
Sobre ello quiero abrir el melón hoy, para que comprendas lo que considero que es urgente tener presente en la Sociedad.
La Primera Experiencia Laboral Relevante
Era muy joven, pero ya había trabajado en la atención al cliente. Me desenvolvía, no sin esa inseguridad de mi perfil de personalidad (eneatipo 1 conservación, con Luna Capricornio 5), pero me desenvolvía a mi modo, desde la visceralidad y desde una máscara funcional.
Me resultaba fácil ganarme la confianza de los jefes, me veían responsable y confiable, por lo que, era fácil ser elegida para desarrollar un trabajo que requiriera ciertas aptitudes y características.
Cuando un trabajo me resultaba demasiado monótono y desmotivador o desconectado de mis preferencias, perdía la energía y la iniciativa, por lo que, no siempre podía mantenerme comprometida con aquello que iniciaba con ilusión, se despertaba el sentimiento de incoherencia con lo que había elegido.
Un día, sin más, de desarrollar trabajos sencillos de atención al público y comercio, me ascendieron con sólo 22 años a un puesto de coordinación de eventos y de personal en una multinacional. Era un puesto exigente, de jornadas interminables, combinaba trabajo en oficina, reuniones, viajar sola en coche por rutas desconocidas e incluso de madrugada y sin GPS, noches de hotel, reuniones, constantes llamadas a clientes, empleados y agencias, móvil activo y disponible incluso de noche, y un larguísimo etcétera… Un puesto de alto nivel de estrés y retador, pero al mismo tiempo, inspirador.
Y ahí mi vida cambió completamente, pero no precisamente para bien. Lo que podría haberse convertido en una experiencia apasionante, enriquecedora, nutritiva, llena de aprendizajes y de experiencia profesional para desarrollar en otros puestos futuros, se convirtió en la experiencia que marcó mi vida negativamente.
La Revelación de Secretos
Considero que es crucial ayudar a la Juventud en sus empleos, orientarles en sus retos y dificultades, apoyarles en el desarrollo de aptitudes y de actitudes necesarias, dirigirlos y alentarles a seguir una serie de compromisos y valores en sus roles, así como, un largo etcétera. Y lo sé, porque conocí los daños y las secuelas que tiene lo contrario: el desarrollo laboral y profesional puede verse completamente frustrado y quebrado si no es cuidado.
Desde el primer día, el entorno laboral del nuevo puesto para la coordinación de actividades y de personal no fue agradable, ya que la compañera del departamento (que he de decir que me superaba en 10 años mi edad) tenía una constante tensión y conflicto:
- con mi existencia,
- con que desde el inicio yo cobrara el salario que el puesto tenía asignado (que era el mismo que el que ella cobraba),
- se quejaba al jefe del departamento de cualquier error que cometiera (lo más normal en los inicios son los errores y se subsanan guiando mejor, con compañerismo y con enseñanzas y cursillos),
- hacía corrillos con otras compañeras de otros departamentos, para desahogarse de «cuán molesto era convivirme», como si la causa de su sufrimiento fuera mi simple existencia: todo ello implicaba más sentimiento de soledad y aislamiento en mi día a día,
- si me dirigía a ella para consultarle o preguntarle algo, podía darme una respuesta cortante, despectiva y crítica (que no es lo mismo que asertiva y definiendo límites),
- evaluaba cada interacción mía hacia ella, para hacerme ver directamente que me estaba equivocando a la hora de dirigirme a ella, o en la forma de hacerlo, o en la forma de expresarme, o en el momento…,
- si asistía a eventos de mi ciudad (donde yo no ejercía de coordinadora de personal) seguidamente me era prohibido por el jefe del departamento, por verme mi compañera como competencia, ya que el personal se sentía más conectado a mí por haber sido su compañera hasta poco tiempo antes… Algo que podría haber sido manejado completamente del revés: ganarse la confianza del equipo mediante la confianza que yo ya había forjado con ellas, por cercanía entre las dos, y así tener más facilidad de conocer sus personalidades y tendencias…
Y esto es sólo una muestra de la gotera diaria que debía recibir por su malestar. La mayor parte de los días volvía del trabajo con: ansiedad, estrés, llorando, agobiada, necesitando desahogarme de otra nueva jugada recibida, angustiada ante la carga de trabajo y la falta de apoyo y de guía al no recibir compañerismo… Y mi entorno personal reconocía la adversidad y la falta de salubridad de la experiencia, pero no sabía más que decirme: «Aguanta». Lo que estaba viviendo era lo que hoy día se conoce como «Moobing».
La sensación que tenía era que debía ir con cuidado por un campo de minas. La Inseguridad en la relación con esta persona era constante. Para mí fue un verdadero infierno diario, a cada hora y a cada rato. Me sentía muy sola ante un reto que superaba con creces mis capacidades en múltiples sentidos, pero no porque yo no me mereciera asumir tal puesto-rol, sino por la coyuntura tan compleja e insana que me rodeaba.
Aún hoy día, contar esta experiencia tan abiertamente, me hace sentir que le estoy siendo desleal y que estoy traicionando su intimidad. Es muy común en personas que han sido víctimas de abuso y de maltrato sentirse culpables y traicioneras con sus victimarios si cuentan lo que vivieron.
La tensión se extendía hacia las compañeras de otros departamentos, ya que de un modo inevitable, cuando alguien nos habla constantemente de otra persona peyorativamente o desde la queja, nos veremos influenciados por ello, ya que creeremos su victimismo si procede de alguien con más antigüedad, o si esa persona es considerada nuestra amiga. Y esto también se sumaba a la coyuntura que estaba viviendo.
Por otra parte, la recurrente queja ante el jefe del departamento generaba más asperezas y desconfianza de éste sobre mí.
La cosa no quedaba ahí, hubo empresas subconstratadas que se comenzaron a aliar en esta necesidad de criticar las debilidades de una chica joven que estaba empezando en una multinacional, y a la que ni habían formado, ni habían dado directrices concretas, y a quien no habían aportado las estructuras de trabajo de la empresa, ni guiones para hacer reuniones ni nada… Como suele suceder con mi tipo de personalidad: a pesar de todo, aprendí mucho de forma autodidacta y desde la observación ante tanta soledad y falta de apoyo.
El sentimiento que estaba generando era un constante: TODO LO HAGO MAL Y TODO SIENTA MAL, ESTOY SOLA EN ESTE RETO. Sentía que todo el malestar que mostraban era por mi culpa.
Mi ansiedad iba elevándose cada día más. Y lo cierto es que, ya había vivido una depresión con 19 años, y los tres acompañamientos psicológicos que tuve realmente no me apoyaron en el desarrollo de herramientas emocionales ni para liberar trauma, ni para observar patrones, ni para desarrollar mejoras relacionales o sociales. Por lo que, la ansiedad se había instalado ya en mi vida previamente, sin saberlo. Y esta experiencia no hizo más que magnificar exponencialmente cualquier debilidad previa que tuviera, así como, afianzar un nuevo trauma.
Por lo tanto, tras la previa mala experiencia en el acompañamiento psicológico, en esta ocasión no recurrí a ayuda psicológica para afrontar este enorme reto que la vida me estaba poniendo por delante. No me juzgo por ello.
El hecho de que esta compañera precisamente sí asistiera a acompañamiento psicológico con un profesional, y al ver los resultados que tenía, me mantenía en la opinión de que no era algo beneficioso.
(Nota: en otras ocasiones, ya he comentado que mis carreras objetivo ante de selectividad eran Periodismo o Psicología, y que por la ausencia de resultados positivos con los 3 profesionales del Sector que probé, decidí no estudiar Psicología. Por ello, estudié un año de Periodismo en la privada-aunque no consta en mi CV-, tras lo que no decidí continuar por el enorme coste que tenía, y me posibilitó vivir esta experiencia profesional a edad temprana.)
Trauma y Estrés Postraumático
Sí, aquella experiencia fue sumamente traumática. Fue un abuso psicológico en el ámbito laboral en toda regla, Moobing.
Como suelo decir, el trauma y la experiencia traumática:
- no se define por la gravedad de la experiencia que vivió la persona, o por si otra persona lo podría haber gestionado sin problema,
- sino por el impacto generado en la persona que lo experimenta, debido a la falta de herramientas y de aptitudes para afrontarlo, derivando en la incapacidad de superar la adversidad sin apoyos.
Es decir ¿Otra persona habría podido pasar por esta experiencia sin necesitar apoyo psicológico y sin derivar en un trauma en ella? Sí. Una persona con apego seguro, con Asertividad, Inteligencia Emocional, con poder personal asentado, con un entorno que pudiera apoyarle en comprenderse a sí misma, y que pudiera ayudarle a comprender las dinámicas insanas que la compañera estaba haciendo y las causas que le motivaban, y un largo etcétera de capacidades y habilidades conscientes.
Sí, una persona podría haber superado esta situación con creces si hubiera contado con el acompañamiento y la educación que propongo: en mis libros, en mi modelo intelectual y en mis trabajos aportados mediante mis estudios. Es decir, si contara con todo lo que hube de aprender en los últimos años.
Hay personas que a la capacidad de poder sostener una experiencia traumática sin que les afecte le llaman: «Ser Fuerte». En mi caso, yo simplemente le llamo:
«Personas que tienen desarrolladas Habilidades y Capacidades que aprendieron y que otros no recibieron, o bien, que por personalidad les ha sido más fácil aprender por sí mismas».
Pero no era mi caso. Y aquello derivó en un nuevo trauma que afectó en lo laboral, en lo relacional, en la seguridad y confianza personal, en el autoconcepto, y en muchos otros aspectos más.
La Ansiedad, desde ese momento, era como una Mochila en todo lo que tuviera relación con lo laboral, derivó en una Fobia.
Muchos años después empecé a recibir ayuda psicológica, pero incluso en esa nueva tesitura, durante más de una década de terapias, jamás nadie indagó en esta experiencia, ni indagó en la causa de mi ansiedad laboral, de mis bloqueos, de mis conflictos internos, ni en muchos otros aspectos.
Tú me dirás ¿Y qué hiciste? Vivir mediante la Ansiedad por más de dos décadas en todo lo relacionado con lo Laboral. Quería seguir adelante, pero aunque mi mente quisiera enfocarse en el Progreso, mi psique y mi estado emocional estaban vueltos de espalda hacia el pasado. Luchaba en silencio, porque ni yo entendía qué me sucedía, ni sabía cómo salir de todo ello. Creía que la única salida era: desconectarme, seguir haciendo, seguir formándome y seguir esforzándome para hacer como que no me afectara.
Lo más complicado de todo esto es que ni yo misma podía comprender qué me pasaba. Tras aquella experiencia:
- siempre Iba a trabajar temblando por dentro, con frío, contracturada y muy insegura,
- cualquier compañera que se asemejara en conducta a la que tuve previamente, me activaba ataques de ansiedad y de pánico en silencio, y se me activaba el miedo a que hiciera nuevos corrillos con compañeros,
- hacer un curso de creación de Cv o un curso de búsqueda de empleo con la CEOE o con Andalucía Orienta podía suponer un ataque de pánico silenciado,
- enviar Cv´s a empresas me conectaba con un alto nivel de autocrítica y de devaluación,
- en los empleos, la sonrisa era forzada y rígida, porque por dentro estaba temblando, con un nudo en el pecho y otro en la boca del estómago, con la expectativa de recibir de nuevo lo vivido en la previa experiencia traumática,
- la mente constantemente me indicaba que no estaba preparada para ningún puesto y que no podría aspirar a nada, y que debía rechazar cualquier puesto de responsabilidad para evitar rivalidades,
- la angustia era el estado natural de vida ante lo laboral, lo profesional y lo económico,
- los escasos puestos en que acepté asumir cierta responsabilidad, se repetía el patrón insano de relación vivido en la multinacional-reactivando todo el sistema de alerta interna-,
- como consecuencia, elegía puestos de muy baja calidad: sin contrato, cobrando en negro, salarios bajísimos, trabajos gratuitos, ayuda gratuita a muchas personas, trabajos en sectores que nada tenían que ver con lo que me gustaba, con lo que quería hacer o con lo que era capaz de realizar… Y lo unía con afirmaciones del tipo: «no me importa trabajar en lo que sea necesario, no se me caen los anillos», como una forma de defensa o de excusa.
Hasta 2020 no comencé a expresar y aceptar que todo esto es lo que oculté, silencié y viví por casi 2 décadas, como se suele decir: «en silencio como las hemorroides». Fue gracias a comenzar a tirar del hilo desde conceptos: «Quirón 10 en Tauro» y «Plutón 3 Libra».
Todo ello expresa las secuelas propias de un abuso psicológico y de un TEPT sostenido(trastorno de estrés postraumático). A pesar de mucho gasto en terapias de todo tipo, jamás fue identificado. Lo peor no fue vivir la experiencia, sino experimentar otras heridas en las relaciones con personas de mi entorno que, sin saber lo que vivía en silencio: me rechazaron, abandonaron, humillaron y traicionaron en muchas ocasiones. Todo ello somete a una profunda vergüenza y culpa, así como, a no saber cómo salir de toda esta amalgama.
Sí, simplemente estaba viviendo un TEPT (trastorno de estrés postraumático), empeorado por la baja calidad del entorno que me rodeó durante la experiencia y en años posteriores al trauma laboral, lo cual me bloqueó en la vida. Lo que más me dolía era el daño psicológico que se añade, al recibir interpretaciones sobre la personalidad que eres, descréditos, anulaciones por el proceso de incapacidad que puedes desarrollar como consecuencia, y un largo etcétera.
Y te puedo asegurar que nada de ello existía en los años previos a iniciar ese puesto de coordinación, ya que lo que experimentaba entonces era Eustrés, y no el estrés crónico al que me vi sometida tras la fatídica experiencia.
Esta experiencia me conecta con lo que se denomina como «Juguete Roto» en otros sectores profesionales. Alguien con gran potencial, que vivió una experiencia dañina, al no estar rodeada de las personas adecuadas en momentos cruciales de su vida y en momentos posteriores, en que podía haberse reparado y recuperado, para volver a una vida normal.
Mi Aprendizaje y el Apoyo a los que vienen detrás
Al poco tiempo, tras abandonar la empresa, quise hablar con la nueva compañera que entró cuando yo aún trabajaba allí (sustituyó a la compañera previa), así como, con la persona que me sustituyó. Habían sido mis compañeras de trabajo cuando todas éramos azafatas, y por ello habíamos forjado previamente una cercanía.
Sentí su calor y el agradecimiento a mi capacidad de orden y de estructura, del cual pudieron beneficiarse mediante: mis archivos creados, los materiales creados e ideados, así como, en el correo, ya que ello les posibilitó seguir todos mis pasos y aprender muy rápido, sin necesidad de tener que ser entrenadas ni preparadas, y sin necesidad de aprender a ciegas ( como sucedió en mi caso).
Les di un consejo cuando estábamos juntas las tres:
Éste es un trabajo muy estresante, por favor, necesitáis estar muy unidas y necesitáis ayudaros constantemente, porque hay muchas cosas que no sabréis, para las que no estaréis preparadas, que requieren de soluciones prácticas y creativas; pero si estáis juntas y os ayudáis, lo podréis superar. Deseo que no viváis lo que yo viví, porque viviríais un verdadero infierno.
Fue el mejor consejo que pude darles a ellas. Lo aceptaron completamente, y afirmaron que ellas sí se ayudaban muchísimo y que lo seguirían haciendo. Tuvieron la ventaja de que antes de esa experiencia eran amigas, y que eran personas con bondad y con ganas de aliarse, de unirse, y de hacer que las cosas funcionaran. Características que son cruciales para que los equipos y el trabajo salgan adelante, de una forma saludable y consciente.
¿Sabes? Más allá de todo lo que haya recibido y vivido, mi personalidad es así, Generosa y de Corazón. Deseo que las personas no vivan las malas experiencias que yo viví, y facilitarles el camino a aquellos que vienen detrás. Y con esa guía en el corazón, fui ayudando durante toda mi vida a personas que estuvieran viviendo retos de vida que yo ya había vivido, dificultades y retos psicoemocionales o relacionales…
Y es por ese motivo que hoy soy la Persona que Soy, la Profesional que Soy.
Creo firmemente en que la Calidad del Profesional es la consecuencia de la Calidad y de la Excelencia de la Persona.
Todo lo que viví, que fue duro: me marcó, me rompió, me bloqueó, pero no me rendí, ya que siempre decidí seguir adelante, seguir aprendiendo de qué modo crecer, de qué modo sanar, y de qué modo transformar todo lo que había conocido en el Mundo, que no funcionaba y que me había perjudicado, en una Guía Nutritiva para el que viniera detrás.
Mi Historia no es la de una persona que tuvo éxito estable y fácil, no. Es la Historia de una persona que vivió multitud de debilidades en las estructuras, en los entornos, en las relaciones, en las dinámicas… Y que en vez de achicarme, seguí sosteniendo el sufrimiento que todo ello iba sumando en mi interior, que me superó, y aun así, seguir adelante hasta llegar a ser quien hoy día soy.
Seguir adelante no quiere decir que ya no te afecte y sigas normal, sino que no ceses en el objetivo de liberarte de lo que te ata al sufrimiento. Ello me supuso seguir buscando nuevas formaciones, nuevos profesionales, nuevas terapias, nuevos enfoques, nuevas herramientas, mucho autoanálisis, mucha investigación, mucha observación…
Y es gracias a todo ello que hoy existen:
este Blog,
mis Cursos,
y todas las Propuestas que he creado,
incluyendo el rol de Orientador Estratégico en Procesos Personales y Elección de Profesionales.
